Ventana al mar

4 dAmerica/Chicago Octubre dAmerica/Chicago 2007 - Archivado en Actividades, Clownsenada, Clowns - Escrito por Sam

Con el tema principal de Odisea en el espacio, interpretado magistralmente por Nónimo en un kazú y con un hermoso atardecer, los clowns desembarcaron ayer en la Ventana al mar. Después de una larga y sinuosa travesía, como siempre, estaban hambrientos y deseaban encontrar algo para saciar su hambre después de días y días de navegación y escorbuto.

Saliendo del mar

Nónimo, Matilde y Eutanasia experimentaron las maneras más extravagantes posibles para obtener un pescado, entre ellas, pensaron que drenar el mar de Pacífico quitando un tapón era una excelente idea. Al secarse el mar por completo, los clowns se vieron inmersos en un universo alterno lleno de pasadizos secretos e incomunicación. Al darse cuenta de lo descabellada que había resultado su idea, y por medio de complicadas acrobacias, abrieron las gigantescas llaves de paso que permitieron al mar volver a nacer y reestablecer el orden natural de las cosas (¡ooh!).

Matilde

Y como todas las historias, esta no terminó bien. Cuando ya creían haber dominado a la naturaleza y con el pescado en sus manos, un error de cálculo los arrastró, con lancha y todo, hacia una cascada que desembocaba en un bravo mar. Cuando el último clown desaparecía, un trueno se dejó oír por todo el malecón.

Todos temimos lo peor, pero pasados unos minutos de tensión, uno por uno los clowns fueron saliendo salvos (y mas o menos sanos) a la playa. Los espectadores respiraron tranquilos, a sabiendas de que, aún con rasguños y moretones, Eutanasia, Matilde y Nónimo podrían seguir su camino.

Nonimo

Colegio Guadalupe Victoria

3 dAmerica/Chicago Octubre dAmerica/Chicago 2007 - Archivado en Actividades, Clownsenada - Escrito por Sam

Foto grupal

A los clowns los niños les cayeron muy bien. Tras la experiencia en la feria del libro y el mercado El Zorrillo, decidieron que lo que más les gustaría es seguir conviviendo con los pequeños, así que se comunicaron con las hermanas del Colegio Guadalupe Victoria para concertar una cita y poder visitar a las niñas. Las hermanas accedieron y los clowns, ni tardos ni perezosos, hacia allá fueron.

El trío iba con ganas de juego y diversión. Al llegar, Eutanasia, con libro en mano, dirigió a Matilde y Nónimo para que fueran los protagonistas de distintas aventuras: caballeros andantes, policías y ladrones, viajes submarinos y una historia romántica. Las niñas no tardaron entender la dinámica y, apoyadas por Eutanasia, muy pronto fueron ellas las que tomaron el control de las acciones, lo que enriqueció la visita, aunque Nónimo y Matilde fueron perseguidos por medio colegio.

Y cuando fue momento de despedirse, sucedió lo mismo que en otras ocasiones: los clowns no querían irse y las niñas no querían dejarlos ir. Matilde, Nónimo y Eutanasia convivieron con todas, firmaron autógrafos, se tomaron fotos y prometieron volver pronto, mostrándose muy satisfechos y contentos de haber conocido a las chicas del colegio.

Al ritmo de la música

2 dAmerica/Chicago Octubre dAmerica/Chicago 2007 - Archivado en Videos, Actividades - Escrito por Sam

Clowns bailan al ritmo de la música

Galería habilitada

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La galería con todas las fotos del proyecto (hasta ahora) ha sido habilitada. Durante estos días se irán añadiendo más imagenes y se mejorará su aspecto (porque la verdad, está bastante simple…)

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Mercado El Zorrillo

1 dAmerica/Chicago Octubre dAmerica/Chicago 2007 - Archivado en Actividades, Clowns - Escrito por Sam

Mercado El Zorrillo

Domingo, día de mercadito. Nónimo, Matilde y Eutanasia se lanzaron al cañón Buenavista, Mercado El Zorrillo. Los clowns recorrieron las dos calles del mercado mientras curioseaban los puestos buscando algo de comer. Con lo que no contaban era con la calurosa recepción que los integrantes del mercado les proporcionaron: los niños se unieron a la caminata del trío a lo largo de la calle y los tenderos los saludaban y sonreían.

Cuando terminaron el paseo, aún tenían la panza vacía y sus bolsillos también, pero eso no fue impedimento para que, gracias a la generosidad de las personas, los visitantes se dieran un atracón de galletitas, aceitunas, chicles y otras delicias que la gente del lugar les obsequiaba. Como agradecimiento, los clowns suspendieron su búsqueda de comida y se integraron por completo con los niños, quienes tratado de agotar su curiosidad, preguntaban por toda la historia de los curiosos personajes: familia, hábitos alimenticios, cotidianeidad, cómo se habían conocido, a dónde iban y cuándo volverían.

En la sombrita

Los clowns abandonaron el mercado como no queriendo, pero se fueron satisfechos porque El Zorrillo y su gente fue una muestra total de graitud y generosidad.

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