CERESO

29 dAmerica/Chicago Septiembre dAmerica/Chicago 2007 - Archivado en Presentaciones, Actividades, Clownsenada - Escrito por Sam

Un lugar que no podía faltar en las visitas de los clowns era el Jardín de los Cerezos, un sitio grande y seguro donde, pensaron, sería fantástico realizar un pic-nic. Así, Eutanasia, Matilde y Nónimo se cargaron de tiliches y, apenas llegar al jardín, se pusieron manos a la obra: instalaron su mesa, los platos y los cubiertos… sólo había un pequeño inconveniente: nadie había traído comida.

La preparación del pic-nic

La decepción duró poco. Nónimo traía consigo una caña de pescar que no dudó en utilizar para conseguir la comida necesaria para el día de campo. Sin embargo, no todo salió como lo planeado y tras muchos intentos fallidos, la pesca no había tenido el éxito esperado. Los peces del lago se negaban a ser comidos. El trío de clowns pedía ayuda a las personas que estaba a su alrededor pero nadie podía ayudarlos.

Los clowns de pesca

Ya resignados, volvieron a echar un vistazo a su bolsa de paseo y, como si hubiesen sido escuchados por la divina providencia, encontraron una lata de atún.

El descubrimiento del atun

Los métodos que utilizaron para intentar abrirla fueron variados y algunos no pueden ser ni siquiera descritos, pero todo término cuando, presos de la desesperación, rodearon la lata de dinamita. Cuando el humo finalmente se dispersó, el atún había desaparecido, tal vez para siempre.

Una oración por la lata de atun

Al final de día, Nónimo, Matilde y Eutanasia no pudieron comer, pero en el Jardín se reencontraron con viejos amigos a quienes, desde aquí, les desean lo mejor y sobretodo, volver a verlos, ojalá en otro lugar…

Hospital General de Ensenada

28 dAmerica/Chicago Septiembre dAmerica/Chicago 2007 - Archivado en Presentaciones, Actividades - Escrito por Sam

Nónimo y Eutanasia llegan al hospital

Después de una ardua jornada de lectura en la Feria del Libro, Matilde, Nónimo y Eutanasia decidieron ir a jugar con un par de raquetas que habían conseguido esa misma mañana. Desgraciadamente, Nónimo sufrió un terrible “accidente” (raquetazo en la rodilla) en que lo dejó inhabilitado y obligó a los clowns a buscar ayuda en el Hospital General de Ensenada.

Las doctoras atendiendo al paciente

En el hospital, Nónimo fue atendido por la doctora Matilde y la doctora Eutanasia que aplicaron todo su conocimiento en arreglar su extremidad. Sin embargo, en la camilla, las cosas fueron complicándose y lo que parecía una operación de rutina derivó en un alumbramiento (¡Fue una serpiente, nació sana!) y en un recorrido por las distintas áreas del hospital, donde pudieron convivir con algunos pacientes infantes que también estaban por allí.

Tres cowns en una sala de hospital

Para despedirse y agradecer las finísimas atenciones prestadas, Eutanasia, Matilde y Nónimo presentaron a la pequeña serpiente ante la sociedad del hospital, para luego irse, felices por tener a un nuevo integrante en la familia.

El nuevo integrante de la familia

Feria del libro infantil y juvenil

27 dAmerica/Chicago Septiembre dAmerica/Chicago 2007 - Archivado en Presentaciones, Actividades - Escrito por Sam

Matilde, Eutanasia y Nónimo salieron en busca de una buena lectura que últimamente se había escondido de ellos. Preguntando y preguntando, alguien les sugirió que el mejor lugar donde podrían buscar sería la Feria del Libro infantil y juvenil en el Parque Riviera y hacia allá se dirigieron.

Eutanasia  Nónimo

En aquel lugar, además de libros, se encontraron con multitud de niños que habían cambiado gustosamente un día de escuela por uno de feria y diversión. Así, mientras Eutanasia buscaba el mejor lugar para leer, Nónimo y Matilde trataron de inmiscuirse entre algún grupo escolar, pero las maestras eran demasiado perspicaces y no lo lograron.

Los tres clowns se mostraron satisfechos de su visita y de las historias que los libros les contaron, así que, sin dudarlo ni un segundo, aceptaron volver al otro día.

Clowns leyendo

Tres clowns